J. CAPITULO IX



En esta esquina estaba el negocio de mi padre, tienda
"La Competencia", hoy sólo hay ruinas. Año 2010








Esta fue mi casa. Año 2010










Caminar hoy por las calles de Beguerie sigue siendo hermoso, aunque se marquen grandes diferencias con el pasado de gloria del pueblo. Todavía permanecen en pie viejos edificios hoy abandonados que ayer fueran grandes comercios, otros están semidestruídos o totalmente destruídos.
No es el mismo pueblo de antes, tampoco la misma gente. La familias tradicionales han dado lugar a nuevas generaciones. Ya no hay bailes familiares.
Todo ha cambiado, sin embargo la esencia del viejo pueblo se mantiene: está en el recuerdo de los vecinos ancianos, está en sus calles, está en las casas que mantienen la arquitectura de entonces.
La gente pasa, las historias también, pero el pueblo queda. Y es el pueblo el que guarda la esencia de la gente y de sus historias, que pasan, es cierto, pero que siempre dejan algo.
Nunca rescataremos totalmente el “AYER” en lo poblacional y económico, pero la gente continúa trabajando para que el “PRESENTE” no decaiga y con la esperanza de un futuro mejor.

TESTIMONIOS DE VECINOS Y EX – VECINOS

Contar la historia de un pueblo es hablar con su gente, escuchar sus testimonios, conocer sus experiencias personales, que fueron construyendo muy lentamente la historia colectiva del lugar en que viven. Las mejores historias de un lugar son las que pueden contar sus vecinos. A pesar de no figurar en los libros, son ellos los que las vivieron.

Señor Héctor Giacomelli, ex –ferroviario
“Comencé a trabajar en el ferrocarril el 17 de diciembre de 1947, ocupaba el puesto de peón cambista y luego guarda por diez años. En total trabaje quince años en el ferrocarril. Me retiré cuando se produjo el cierre del ferrocarril el 28 de octubre de 1961.
Debido al cierre del ramal, se produjo un impacto muy grande en la población, ya que hubo una disminución de familias que emigraron hacia otros lugares, quedando el pueblo totalmente deshabitado”.

Señor José Rodríguez, ex – ferroviario

“Comencé a trabajar en el ferrocarril el 31 de junio de 1950, pertenecía al ramal Ferrocarril Provincial de la Provincia de Buenos Aires, mi puesto era peón; trabajaban entre 120 y 130 personas aproximadamente, divididas en distintas secciones, como señaleros, peones de vía y obra, mecánica gráfica etc.
Durante la vigencia del ferrocarril, Begueríe era un pueblo hermoso, de día y de noche era lo mismo, a toda hora había movimiento, era un pueblo que no dormía. Desgraciadamente el 31 de octubre de 1961 fue clausurado. El Fondo Monetario Internacional decidió cerrar ferrocarriles, uno de ellos fue el nuestro, prometieron hacer rutas, pero hasta ahora seguimos esperando”.

Señor Héctor Barberini, ex empleado del Registro Civil de Begueríe
“Para el pueblo de Begueríe era de suma importancia el ferrocarril, porque daba trabajo a la mayoría de la gente, por esa razón ingresaba mucho dinero. Por esa mismo motivo, el comercio trabajaba muchísimo. Había muchos comercios: tres carnicerías, siete bares, dos panaderías, dos clubes que daban cine y se hacían bailes. Estaba el Registro civil y una Biblioteca Pública. La Sala de Primeros Auxilios estaba atendida en forma permanente por el Dr. Bozzano, que residía en la localidad y de ser necesario se internaba en la sala.
Cuando sucede el triste hecho del cierre del ferrocarril, su población se reduce a un setenta por ciento, y su consecuencia más grave fue la emigración de su gente a buscar otro futuro.
El ferrocarril prestaba auxilio en tiempo de inundaciones a estaciones vecinas, proveyéndolos de víveres, médico y combustibles.
Un ramal se extendía de Begueríe a Avellaneda con dos y hasta tres servicios diarios de un tren de pasajeros y otros de carga. El otro ramal a Mira Pampa y otro a Olavarría(Loma Negra) circulaban trenes de pasajeros y de todo tipo de carga. Por el cierre de estos ramales el pueblo quedó aislado y sin recursos”.

Señor José Pesce, quien se dedica a la reparación y fabricación de elementos agrícolas.
“Yo nací en Carlos Begueríe en el año 1946, donde había un médico que atendía los partos, por ese motivo soy nativo y criado en Begueríe.
Recuerdo poco de la época ferroviaria porque era chico; el pueblo era distinto económicamente había más dinero, la gente ganaba bien. Ahora todo cambio, es otra cosa.
La actividad en la que me desempeño ahora, prácticamente la realicé siempre. Trabajé con mi padre hasta el año 1974, después empecé a trabajar solo. Reparo maquinarias agrícolas desde el principio.
Begueríe cambió mucho, vive de las granjas de pollos, de tareas agrícolas ,de changas; la gente aquí no tiene demasiado trabajo.
Una cosa que muy importante sería conectarnos con los demás pueblos. Se está hablando de una ruta, lo cual sería beneficioso su construcción, para tener acceso a lugares más importantes.
Ojalá se haga realmente.
El problema más grande para las familias lugareñas es cuando los chicos crecen y deben conseguir empleo; el trabajo no abunda y deben emigrar.
Con la implementación del 8º y 9º año, nos han dado una mano a los padres, los que tenemos hijos en edad escolar, podemos tenerlos dos años más con nosotros. De lo contrario para poder estudiar, las familias debíamos emigrar, o ponerlos en pensión o con algún familiar, cosa que no es muy fácil para los que vivimos acá”.

Señor Carlos Mc. Cormack propietario de una mini empresa.
“Si, soy nativo del pueblo, mi papá es nativo de Begueríe, mi mamá no,
es de La Reforma.
Decidí quedarme porque acá tenía trabajo y de acá me podía manejar adonde trabajar, me gustaba el pueblo, como nací acá, me quedé trabajando. Comencé trabajando en una empresa de pollos, con un equipo de vacunación, en ese momento era Sapra, que fue vendido a Cresta Roja Racid, ahí tuve equipo de vacunación y desinfección, así seguí hasta que logré hacer una granja de pollos, conseguí gente para que la siguiera trabajando. Hay cinco empleados que trabajan”.

Señor Eugenio García, accionista de la empresa Avícola Roque Pérez y dueño del mayor porcentaje de granjas en la localidad.
“Vine al pueblo cuando tenia cuatro años, en el año 1940, casi puede decirse que soy nativo del pueblo, por eso en realidad nunca emigré a ningún lado, sino que realmente me quede aquí.
De la época del ferrocarril hay dos cosas muy lindas, los “RECUERDOS” y la edad que uno tenía cuando el ferrocarril funcionaba, yo viví casi siempre enfrente de la estación y era un mundo de gente. Había un tren que venía a las once de la noche, lo llamábamos “nocturno”, después dos trenes “mixtos”, dos trenes “diesel” y un tren “lechero”que venía de La Plata, además de todos los trenes de carga que iban y venían.
Había una farmacia y un médico estable.
Venía muchísima gente, porque acá estaba la combinación de venir un tren a la una de la tarde y ese mismo tren irse a las cinco de la tarde, por ese motivo los pobladores de otras estaciones como Larre, La Reforma , etc. venían al médico, hacían sus compras en el almacén, iban a las tiendas, ya que había dos tiendas grandes. Después la diversión era ir a pasear por el andén de la estación cuando venían los trenes y pasaba tantísima gente.
En realidad era muy lindo, porque había muchas familias que realmente vivían del FERROCARRIL.
La empresa que tengo fue ideada por varios socios para iniciarla en Roque Pérez, pero con mi señora siempre nos gusto acá en Begueríe. Iniciamos la Avícola Roque Pérez ya que cada uno criaba por su cuenta, nos pusimos a conversar y decidimos, los que criábamos pollos, crear una Empresa. Todo se hizo a fuerza de pulmón, ningún socio tenía mucha plata, sino que de a poquito fuimos poniendo un ladrillo sobre otro y bueno es lo que hoy realmente tenemos y damos trabajo a mucha gente.
Para el futuro, deseo lo mejor, me alegra mucho que ya haya una fábrica que va a tener varios empleados, hay que bregar para que venga otra.
Los beguerienses estamos esperando hace muchos años la ruta 20, nunca perdemos la esperanza de que se haga realidad.
Tenemos el Club. Recuerdo esa época de fútbol, de euforia, eso quedó en el recuerdo; pero no obstante queremos lo mejor para Begueríe”.

Señor Fernando Milani,. Hijo de ferroviario, quien heredo uno de los comercios mas antiguos del pueblo.
“Recuerdo muy poco del ferrocarril, porque cuando se cerró tenía cinco años; todo lo que se al respecto me lo contó mi padre, que Begueríe era un empalme ferroviario, toda la zona por donde pasaba el tren se manejaba comercialmente con este pueblo. El cierre del ferrocarril perjudicó mucho al comercio; me acuerdo de haber viajado en el ferrocarril.
El cierre produjo un éxodo muy grande, en el caso mío , mi padre fue trasladado, pero la familia se quedó a vivir en el pueblo y seguimos trabajando en el comercio que teníamos desde esa época.
El futuro de Begueríe depende de la gente que vive en él, porque sus habitantes deben luchar para que el pueblo progrese, además las autoridades deben ayudar.
Si se concreta la realización de la ruta 20, es una parte importante para darle un empujoncito al pueblo; creo que es más importante la culminación de la ruta 215, porque para un pueblo chico es más importante que pase por el pueblo la ruta y no tener un acceso a otra ruta porque produce éxodo. Si se realizan estas obras creo que Begueríe va a tener futuro.
Personalmente me ocupé de la tramitación para conseguir el galpón de encomiendas para que sea utilizado en una industria que está funcionando en el pueblo, espero que se concrete.
Estoy trabajando con las instituciones intermedias, para ver sus necesidades y tratar de cubrir lo mínimo e indispensable que estas necesitan.
En Begueríe no existía ninguna industria, su instalación impide el éxodo de los chicos, porque se da trabajo a gente joven. Le veo buen futuro porque trae aparejado que otras industrias se interesen por venir acá. Para un pueblo chico es importante”.

Señor José Maria Grasetti, ex ferroviario
“El tren pasó por primera vez por Begueríe el 13 de febrero de 1912, en aquel tiempo se estaba inaugurando una parte del ferrocarril, no era todavía la totalidad, porque eran unos 220 Kms. que iban desde la ciudad de La Plata hasta Saladillo. El nombre del ferrocarril en aquellos tiempos se llamaba La Plata al Meridiano V. En el año 1927, cuando la totalidad de los trenes estaban en servicio se clasificaban en trenes de pasajeros, mixtos, trenes de carga, balastros, de auxilio, lecheros y coche diesel, se fue agregando un servicio especial que lo llamábamos el “TREN PAMPERO”, que en la jerga ferroviaria era el tren Nº 1 que llevaba camarote, ya que era un servicio especial.
Al taller de máquinas, nosotros lo llamábamos depósito o galpón de máquinas; en el se hacia alistamiento de locomotoras, carga de combustibles, reparaciones, encendido y mantención y por encima de todo limpieza. Con respecto a lo que determinó la llegada del ramal, hay muchas opiniones: una de ellas fue el trazado de la línea que apuntaba de la ciudad de La Plata hasta lo que decía recién, el Meridiano V, es aquella línea recta que separa la provincia de Buenos Aires con La Pampa, la línea del ferrocarril iba a terminar ahí en el partido de Rivadavia.
El pueblo que se fundó con la llegada del ferrocarril se llamó Mira Pampa, por lo cual la traza que los ingenieros ferroviarios consideraron que era mejor pasarla precisamente por lo que era nuestro pueblo.
En aquellos tiempos eran grandes extensiones de campo, no como en la actualidad que son pequeñas chacras o parcelas, lo que implicaba caminar mucho rato para atravesar el campo de un solo propietario. Ellos por su influencia, peso político y económico llegaron a La Plata, hicieron gestiones y lograron que el Congreso en 1907 aprobara la organización de este ramal.
Toda la línea férrea dejo de transitar por una medida de gobierno. En ese entonces el presidente era Arturo Frondizi, quien por sugerencia del Fondo Monetario Internacional, propuso un plan llamado “Plan Larguin” donde, según la historia, se decía que los ferrocarriles daban déficit. Dicho estudio (Plan Larguin) fue hecho por una compañía norteamericana, que también estaba integrada por franceses, aconsejaron al gobierno nacional, como parte de la economía, la supresión de muchísimos kilómetros de vías. Para que se tenga una idea en aquellos años había 43000 kms de vías en todo el curso del país y había trabajando 310.000 obreros trabajando. La medida que se tomó en ese momento y que se siguió aplicando hasta hace pocos años, hizo que se clausuraran cientos de ramales, lo que quedó reducida a 17.000kms. y 22.000 empleados ferroviarios, imaginen los efectos económicos que produjo en el país.
Carlos Beguerie, tenía un apodo, “La Perla del Provincial”, el poder económico de nuestro pueblo era tremendo; para darle datos, llegó un momento que había dos médicos, cuatro peluquerías, dos soderías, cuatro talleres mecánicos, cuatro grandes almacenes; había una importantísima comunidad agropecuaria, una ubicada en la estancia “Los Altos Verdes” y otra en la estancia “Los Pinos”, que era propiedad de la familia Beguerie, todo lo producido por esos chacareros era sacado de la localidad por medio de las vías. También hay que agregar que había dos montes frutales muy importantes que cargaban en vagones cerrados directamente; uno era el monte de manzanas y membrillos de la estancia “La Carlota”, propiedad de la familia Del Valle y otro de ciruelas y duraznos, propiedad, también , de la familia Beguerie.
A ustedes algún día les podrán contar con más lujo de detalles la gente que trabajaba ahí. Se llegaba a sacar hasta tres vagones cubiertos, completos de fruta por semana. Había un tambo muy grande de propiedad de Del Valle, que sacaba hasta 6.000 litros diarios. Todo salía por los vagones del ferrocarril provincial.
Era un pueblo hermoso, llegó a tener 2.200 habitantes; todo el pueblo giraba alrededor del ferrocarril. La gente debió emigrar debido a la decadencia de las fuentes de trabajo.
Yo siempre cuento, que un día trágico del mes de octubre de 1968, emigraron en un tren de carga sesenta familias, fue el día mas triste de la historia del pueblo de Carlos Beguerie. El cierre ferroviario nos sorprendió a todos.
En rueda de amigos comparo a Beguerie con una guitarra: es gruesa en dos puntos(viejos y niños) y angosto en el medio donde están los brazos del trabajador, eso es exactamente Beguerie en este momento.
Lo que son las medidas desacertadas o sin idea, cuando llega la hora de parar el ferrocarril se estaba trayendo materiales para hacer un taller de pintura y reparación de vagones, donde actualmente es la laguna de “Pachuca”. Se suponía que iban a trabajar en ese taller entre ochenta y cien personas. Todo quedó en la nada y el material quedó abandonado en el lugar”.

Jorge Garavento, ex -vecino y ex -ferroviario
(extraído del diario “La Palabra” de Roque Pérez del 7 de agosto de 1997)
“Si se me concediera vivir nuevamente, no cabe duda que comenzaría caminando en dirección a la estancia de la familia Beguerie, para esperar la llegada de algún tren de pasajeros o carguero, que circulara en cualquier sentido. Porque era tanta la pasión que sentía por ver las locomotoras a vapor del desaparecido ferrocarril provincial, que esto me llevó a convertirme en un obrero de esa empresa siendo aún un adolescente, perteneciendo a la centenaria organización gremial de La Fraternidad.
Debe existir una profunda razón psicológica que nos lleva siempre hacia los lugares que tanto amamos, porque jamás he olvidado mi vida de ferroviario, y evoco a los compañeros de turno, a los que conocí y traté en la línea, el calor de sus brazos estrechados por una alegría o por compartir los pesares, o simplemente un adiós emocionado ante la partido originada en un traslado.
También conservo recuerdos especialmente gratos de mi amado pueblo de Beguerie, donde la alegría de vivir propia de la juventud, nos hacia imaginar como seres impulsados por un instinto que comprendíamos solo muy superficialmente, porque la ansiedad de estar cerca de nuestro seres queridos o evocando una fecha que marcara un momento feliz de la vida lugareña, o absorbidos por las actividades escolares, se nos figuraba un paraíso que disfrutamos plenamente.
Vienen a mi memoria aquellos personajes que hacen a la historia de nuestro pueblo, que en la infancia nos causaban sonrisas y hoy, por el paso de los años, los miramos con respeto, porque según lo marcan las tradiciones, también nosotros seremos recordados y estaremos junto a ellos en el homenaje que la imaginación de cada uno les brinde”.

Lucía Dardanelli de Gómez, ex – vecina , ex –docente
“Viví en Lobos, hasta que en el año 1949 fui nombrada maestra en la Escuela Nº7 de Carlos Beguerie. En el año 1957 cuando la que era Directora de la Escuela, la Sra. de Sansone, pide traslado a la ciudad de La Plata, asumí el cargo de Directora.
En Carlos Beguerie, conocí al que fue mi marido, él era ferroviario y mi hija nació allí. Al poco tiempo que el ferrocarril dejó de funcionar nos trasladamos a Henderson y en ese pueblo me jubilé en el año 1969, estuvimos muy poco tiempo en este pueblo y luego nos mudamos a La Plata.
Fue una época muy linda la que viví en Beguerie, todos nos conocíamos, todos éramos amigos y nos ayudábamos.
Me resultó muy difícil adaptarme a la vida en la ciudad, después de vivir tantos años en el pueblo”.

María Julia Di Pietro de Fuente, ex-vecina
“Leonardo Cuartas le compra a Carlos Begueríe, en el año 1912 los terrenos en donde construye un rancho de adobe, instalando allí el primer almacén Cuartas.
Años después, construye lo que es el almacén y la casa de familia. El rancho se transforma en galpón de depósito. También compra la manzana que está
enfrente, es un pequeño triángulo, allí construye una casa con negocio al frente. Daniel Cuartas alquila esa construcción, para que funcione la escuela, desde el año
1931 hasta el año 1937.
Aproximadamente en 1938 van a vivir a esa casa mi papá, José Di Pietro y
mi mamá, Rosario Cuartas. En esa casa nací yo.
José “Pepe” Di Pietro, abre un bar en el local de negocio que tenía la casa, al
que le pusieron el nombre de “El Solitario”, porque mi papá no permitía la entrada al local a ningún borracho, por lo que generalmente estaba solo. A la nochecita lo
acompañaban: Pichón Ferri, Justo Sansone, o Daniel Cuartas y charlaban hasta la
hora de cenar en que cada cual regresaba a su hogar.
Mientras los hombres charlaban en el bar, venia a la casa de Cuca
Sansone a hablar con mi mamá. Yo tendría 4 años y para que me
entretuviera me compraron un pizarrón en donde Cuca me ponía letras y palabras.
Es por ese motivo que teniendo 4 años ya sabía leer y escribir.
Tiempo más tarde, ese local se cerró. Años después fueron a vivir Emilio
Birocho y su familia que abrió otro bar.
Recuerdo que había un mendigo, era muy bueno, sólo caminaba por el
pueblo, sin molestar a nadie, como era pequeño y morocho, le decían “Hormiga
Negra”.
Recuerdo cuando se daba cine en el Club “Independiente”, el encargado de
pasar las películas era Federico”Quico” Bolla.
Uno de los maestros que recuerdo es Cipriano Aguirre.
Tenía varias amigas, pero con quien más jugaba ya que eran de mi edad era
con Edith Guazoni y Susana Bozzano, la hija del Dr. Alberto Bozzano
Cuando tenía 11 años mis padres fueron a vivir a la ciudad de La Plata”.

Araceli Giacomelli de Bonino, empleada De la Delegación Municipal
“Nací en el pueblo, mi marido también era de acá, siempre vivimos en Beguerie. Trabajo como empleada en la Delegación Municipal y por la tarde en la empresa metalúrgica que funciona en los galpones del ex ferrocarril.
En general es gente mayor la que vive en el pueblo, que cobra una jubilación o una pensión.
Sería importante que se instalaran más industrias en el pueblo, para poder dar más empleos.
Últimamente se está dando un fenómeno especial, personas de Buenos Aires, se acercan a Beguerie a comprar casas o terrenos, para usarlos como “casas de fin de semana”, por ese motivo a veces se nota más gente en el pueblo los sábados y domingos que los días de semana.
No hay casi vida social en el pueblo, el Club Social y Deportivo Carlos Beguerie, realiza bailes en forma espaciada”.

María Villa, vecina del pueblo
“Siempre viví en el pueblo, mis hijos y mis nietos viven en otras ciudades, pero yo sigo acá.
Muchas personas que trabajaban en el ferrocarril y que fueron trasladadas cuando éste cerró, ahora ya jubiladas vuelven a vivir en el pueblo, todas dicen lo mismo:” porque extrañan”.
En general la gente trabaja en las chacras ; hay empleados de la empresa metalúrgica, otros tienen alguno de los pocos negocios que funcionan en el pueblo.
Tenemos todos los servicios de una ciudad grande(luz, internet, tv por cable, telefonía fija y telefonía móvil) pero sólo somos cerca de 360 personas en el pueblo.
Muchas personas que vivieron en el pueblo vienen de vez en cuando a visitarlo, aunque no tengan familia acá”.

Sonia Fernández,enfemera de la Sala de Primeros Auxilios
“Trabajo todos los días cumpliendo un horario, acá en la Sala, luego de ese horario tengo una guardia pasiva en mi casa, si hay una urgencia con la ambulancia que hay en el pueblo, se traslada el enfermo al Hospital de Roque Pérez.
La Sala tiene socios que pagan una cuota, la tesorera es la Sra. Dolly Bruno.
Todos los 4 de agosto, que es la fecha del pueblo, se hacen actos, viene mucha gente que vivió en el pueblo”.

Alicia María Giacomozzi,docente de la Escuela Nº 7
“Para mí, que no conocía la comunidad fue todo un desafío trabajar allí, considero que la población tiene características "especiales".La mayoría del alumnado proviene de hogares carenciados, cuyos padres son desocupados o subocupados, muchos de ellos cuentan ahora con "Planes trabajar", son familias ensambladas, madres solteras ,que en algunos casos tienen 7 u 8 hijos. Existe cierta rivalidad entre las familias, que en su mayoría están unidas por lazos de parentesco, se puede observar agresión entre los adultos, que se refleja en la escuela, en sus hijos, tampoco son participativos ni colaboradores con la escuela, por supuesto hay excepciones, lo que si puedo destacar es que a pesar de este entorno, siempre fui respetada, nunca tuve problemas con los padres ni con la comunidad.
Tanto adultos como jóvenes no tienen visión de futuro ni de progreso, y es difícil inculcarles objetivos concretos . Las adolescentes al terminar el 3º ciclo, no tienen intenciones de continuar sus estudios, muchas de ellas a corto plazo quedan embarazadas sin estar en pareja o si lo están es por poco tiempo. Esto puede ser consecuencia del aislamiento en que vive la comunidad, ya que no tienen demasiadas distracciones, solo algún partido de fútbol que arman entre vecinos o alguna película que tres o cuatro veces al año ofrece la Dirección de Cultura.
Las fuentes de trabajo también son muy escasas, changas en las estancias de los alrededores, o jornaleros en una fábrica de molduras metálicas que funciona en la vieja estación del ferrocarril.
Los cambios que he observado son casi nulos , la cantidad de habitantes se mantiene estable, aunque algunos se han ido por razones personales o de trabajo, siempre llega alguna familia contratada por los dueños de las granjas de pollos o de las estancias”.

MEDITACION SOBRE CARLOS BEGUERIE
Por Alfredo Armando Aguirre

“La sugerencia de redactar algunas líneas sobre el Ferrocarril Provincial y sobre la población Carlos Beguerie, actúa en nosotros como disparador para reflexionar acerca de un peculiar momento del acontecer argentino. De esa manera tendremos el marco contextual para llegar al presente del asentamiento humano escogido, cuyo origen y desarrollo inicial estuvo ligado al proyecto, tendido, funcionamiento y desactivación del Ferrocarril de la Provincia de Buenos Aires. Puesto a escribir una suerte de historia de Carlos Beguerie, yo me orientaría a espigar en las páginas del diario “El Día” de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.
Ello obedece, porque mi primer contacto con el nombre Carlos Beguerie, viene de mi niñez, cuando viviendo en la Ensenada de Barragán, solía ver en ese diario, noticias de esa población, junto con las de Pipinas, Julio Arditi, Monte Veloz, todas del área influencia de ese diario platense. Luego, en el deslumbramiento que me provocaba abordar desde la Estación La Plata del Ferrocarril Provincial el tren a monte Chingolo, aparecía el nombre Carlos Beguerie en el cartel de anuncio de los destinos que llegaban los trenes que de allí partían.
En mis estudios sobre el acontecer ferroviario argentino, siempre hubo un rincón emocional preferencial para los ferrocarriles de trocha angosta de la Provincia de Buenos Aires y particularmente para lo que fuera el Ferrocarril Provincial, cuyas últimas formaciones de pasajeros corrieron en el ramal Avellaneda La Plata hasta aproximadamente 1976. Los ramales de pasajeros que llegaban a Maria Pampa y a Olavaría no corrían ya para el año 1962, siendo las primeras victimas del malhadado Plan Larkin, que presentado en febrero de 1962, resultaría el esquema director del Casi irreversible “Ferrocidio” argentino, cuyo daño aun no ha sido debidamente ponderado.
Aunque sería insincero, no consignar que ya los ramales del Provincial habían sido incluidos en propuestas de levantamientos de ramales previas al nefasto Larkin y que la “nacionalización del mismo, operada en 1951, aprovechando la perdida de influencia política del gobernador Mercante, eran síntomas de la depotenciación de las posibilidades del Provincial
Pero vamos al principio. Porque siempre hay un principio.
Remontémonos a 1880,cuando finalizada la “Campaña al Desierto” u “Ocupación del Territorio Indígena”, según la perspectiva que se adopte ;y producida por la fuerza de las armas la “Federalización “ de Buenos Aires, se inicia un peculiar momento en el devenir argentino, cuyas consecuencias se proyectan a nuestro presente y estimamos que también sobre nuestro porvenir.
El hilo conductor de ese momento, estrechamente ligado a Gran Bretaña, potencia hegemónica de la época, fueron el ferrocarril, y su entonces desapercibido aliado el telégrafo. Consignar que la red ferroviaria argentina, trepo de los 2.500 kilómetros en 1880 a los 33.000 kilómetros en 1913, uno año después de la fundación de Carlos Beguerie, da una idea de la magnitud de los cambios operados.
Pero en ese lapso de tiempo, las cosas eran diferentes si un asentamiento humano era creado al principio del período, que si le era como el caso bajo análisis en las postrimerías del mismo. Lo mismo si el asentamiento se erigía junto a un ramal de trocha ancha (1,76), o normal (1,43), que si lo era a la vera de un ramal de trocha angosta (1,00).
Esto quiere decir que las primeras fundaciones en el tiempo, tuvieron mas tiempo para desplegar sus posibilidades; y que los asentamientos erigidos a la vera de la trocha ancha, que era un indicador de mayores potenciales de tráfico de cargas y pasajeros, tenían mayores posibilidades de progreso que los asentados junto a la trocha angosta
En 1914, estallaría La Gran Guerra, o Primera Guerra Mundial y con ese estallido, se cerraría este momento argentino iniciado en 1914, aunque sus protagonistas no lo advirtieran, por la inercia previa, y en ese evento mundial, estaría el comienzo del fin del marco en que florecieron emprendimientos pioneros como Carlos Beguerie, con la desventaja adicional de estar servido por un ramal de trocha angosta.
Situemos nuestra imaginación en el comienzo del Siglo XX. Los campos donde se iría a asentar Beguerie, estaban situados en un triangulo imaginario cuyos vértices son Lobos, Monte y Saladillo. Lobos y Monte databan de las líneas de defensa montadas por el Virreinato hacia 1779. Saladillo se basaba en un fortín de la época del Restaurador de 1839. El ferrocarril de trocha ancha, ya pasaba tanto por Monte y Lobos, operado por los ferrocarriles de empresas inglesas. Esto implicaba que se trataba de heredades que ya habían sido “cristianizadas” desde tiempo atrás.
En 1907, las Provincia de Buenos aires decide retomar la política de construir y administrar ferrocarriles, que había abandonado en 1892, con la experiencia del Ferrocarril Oeste. Y así la Legislatura aprueba la ley que crea el Ferrocarril de la Provincia, y determina el esquema de ramales a construir. El texto de la ley permite inferir, que quedo inconcluso el ramal que desde la altura de monte llegaría hasta Mar del Plata.
Estas eran épocas donde las palabras progreso, y civilización se mezclaban con la especulación y las tribulaciones políticas. Los trazados ferroviarios no eran operaciones asépticas. Es de imaginar que los valores de los campos oscilaban en función de su cercanía a un ramal y mucho más por la cercanía a una estación. Hay testimonios de curiosos trazados para favorecer los campos de personajes encumbrados del momento. Pero claro esta que había algunos parámetros técnicos que no se podían soslayar totalmente, sea vía la distancia entre estaciones, sea por los condicionamientos topográficos.
Así que un campo resultaría el lugar escogido para una separación de ramales o un cruce de ferrocarriles, era una suerte de bendición para el propietario o los propietarios de los campos respectivos. Y esto en un contexto del capitalismo tipo “belle epoque”, que por un lado daba lugar a los desbordes especulativos, pero también daba pabilo a las actitudes pioneras. Así un especulador como Deferrari, negaba a las empresas ferroviarias la venta de tierras aledañas, a la espera de que los valores subieren. Así pioneros como Carlos Beguerie (Y no era el único), encontraban en la instalación de una diversificación de ramales en un campo de su propiedad, una inmejorable ocasión para erigir un emporio
Tratándose de la depresión del río Salado, resulta evidente que era casi insoslayable esa localización. Restaría por determinar mediante una averiguación catastral cuando se produjo la compra de Beguerie de esos campos, para aventar algún atisbo de especulación. Y aun en el caso que la hubiera, eso se inserta en el espíritu mercantilista de la época.
En la calle principal de Roque Pérez, distante 18 kilómetros de Beguerie, muy cerca del club principal, hay un busto de un senador provincial, como reconocimiento a la autoría de la ley que creo el Partido de Roque Pérez, separándolo del de Lobos. Como la ley de creación del partido de Roque Pérez, es casi coincidente con la llegada del Ferrocarril Provincial y consecuente fundación de Carlos Beguerie, es posible hipotizar. Que lo que aspiraba Carlos Beguerie que la población que llevaría su nombre sea la cabecera de Partido. Y refuerza esta interpretación, el trazado urbanístico de la ciudad, que evidencia la mano de algún urbanista y la pretensión de una población de importancia. Los detalles urbanísticos de Carlos Beguerie, son irrepetibles en los pueblos de La Pampa Húmeda y el monumento a Beguerie, que desde 1936, confirman la vocación pionera del fundador.
Y así a partir de 1912 hasta comienzos de la década del sesenta. La vida comenzó a discurrir en torno a la estación. Junto al portento de telégrafo, los pobladores de Carlos Beguerie participaban en distinto modo e intensidad de la operación de sofisticadas tecnologías como las implícitas en las maquinas de vapor de marca Nohab, de procedencia sueca, construidas especialmente para este emprendimientos y luego en la década del 30 el transito de coches motores suizos de ultima generación. Podría decirse que Carlos Beguerie, es una suerte de ejemplo de la provincia y el país que estaba en el imaginario de los limados “conservadores” de la provincia de Buenos Aires. Asociemos a Marcelino Ugarte a las vaporeras suecas y a Fresco a los coches motores suizos.
En torno a esos artilugios técnicos y devaneos urbanísticos, comenzaron a desplegarse parábolas vitales que dieron vida a la población. Allí es donde la Gran Historia, se humaniza en las “petits histoires”, que rehuyen los libros, pero que se consolidan en la tradición oral...Imaginemos las existencias que devinieron entre 1912 y 1961, y algún tiempo inercial adicional. Imaginemos los tiempos del movimiento intenso de las llegadas y partidas de trenes. Del galpón de maquinas. Y de todo el manantial de cultura que irradiaba una estación ferroviaria en funcionamiento.
Claro los intereses del automotor y de su complemento del camino pavimentando, sazonado por las irregularidades institucionales del país, entendían de otros lenguajes menos románticos. Por suerte... si por suerte. Carlos Beguerie quedo fuera de los alcances del camino pavimentado y sus nocivos efectos ( Aunque es seguro que todavía haya gente que seria una gran cosa que se pavimente n los accesos a las rutas 3 y 205)-
Vaya a saber que suerte de hechizo ha hecho que visitara varias veces Beguerie en los últimos años y recorriera sus calles en búsqueda, tal vez de los fantasmas de aquellos tiempos de esplendor, que aunque hayan pasado y no puedan volver, dar un acanto peculiar al espíritu.
Pero ese tiempo no fue en vano. El espíritu pionero de Beguerie, quedó plasmado en un trazo urbano. No sé si volverá el ferrocarril. Pero cumplió su objetivo poblador en su tiempo. Ha dejado un asentamiento humano con un potencial de calidad de vida, que ya se percibe, que algunos han empezado a disfrutar. Intuimos que otros mas se irán acercando sin prisa sin pausa a esa convocatoria que formulo Beguerie cuando sin darse cuenta estaba por terminar la “belle epoque” en el mundo y en las pampas argentinas.” (Buenos Aires, 19 de diciembre de 2005)
Agradezco al señor Alfredo Armando Aguirre el aporte realizado para este trabajo sobre Carlos Beguerie.


Ruben Clausel- vecino del pueblo

Fui durante todos los veranos en mi niñez, a este pueblo entrañable, que se resiste al olvido. Mi familia materna son todos de allí. Recuerdo infinidad de anécdotas: los torneos de "babyfútbol" (fútbol 7) en el Club Social de Beguerie eran verdaderos eventos fabulosos.Se hacían los domingos y comenzaban a las 17 y finalizaban alrededor de las 00hs. con 10 o 12 equipos de los pueblos de la zona (Larre, Barrientos, La reforma, Tronconi, Lobos, R. Perez, Blaquier). Lo de "fabuloso evento" radicaba en que no había muchos métodos para poder juntarse con amigos, conocidos y familiares ya sea por la labor diaria o la dificultad de comunicación.Era comun ver la cancha de 11 repleta de autos estacionados con las mujeres charlando dentro.-Lo que aún me sorprende de ésto es que yo contaba con 8/10 años e iba SOLO! ( mi abuela Mercedes vivia a 3 cuadras) ya que a nadie se le pasaba por la cabeza algun incidente.-En aquella época (estoy hablando de los años 78/82) había un solo teléfono por telediscado que estaba en el club Social, que se hacía vía Roque Pérez. TV solo llegaba Canal 2 (actual América) por una repetidora entre las 19 y las 00hs. Colectivos: uno por día Y SI NO LLOVIA!!!





























"Agradezco al Sr.Oscar Menéndez la colaboración con su testimonio de su vida en Carlos Beguerie"

MI HISTORIA EN EL PUEBLO

Mi madre vivió muchos años en el pueblo junto a su familia, ya que su padre, el Sr. Daniel Corredor fue nombrado jefe de la estación Carlos Beguerie en los primeros años de su fundación, motivo por el cual toda la familia se trasladó desde La Plata a vivir en el pueblo.
En el año 1937 fue nombrada maestra en la escuela.
Mi padre vivía en Carmen de Patagones, le comentaron de un pueblo que estaba creciendo económicamente en forma muy rápida, por lo que se trasladó a Carlos Beguerie, donde comenzó a trabajar como empleado de una tienda de ramos generales llamada “La Competencia”, con el tiempo la compró. En dicho negocio se vendían telas para vestidos, mantas ,sábanas, botones, etc.
En este pueblo, mi madre y mi padre, se conocieron, se casaron, y con los años nací yo.
Viví los primeros años de mi vida en la casa que pertenecía a la Tienda “La Competencia”, que era alquilada; el dueño del local y la casa era el Sr. Anacleto Ferri.



Frente casa de tienda “La Competencia”. Año 1951

La misma casa en el año 2005




Mi maestra y compañeros de 1º grado. Año 1951



Cuando tuve cinco años inicié mi primer grado, fue mi maestra la señorita Maruquita Baglieri.
Tengo en mi memoria un hecho que no se borró nunca, y que sucedía todos los años para la misma época. Cuando vivíamos en esa casa, durante las fiestas, no recuerdo bien si después de Navidad o de Año Nuevo, de madrugada, recorría el pueblo un grupo de señores (eran entre cuatro y cinco), de los cuales no retengo sus nombres. Iban de casa en casa, y en cada una de ellas tocaban una serenata; en mi casa aunque ya estábamos durmiendo, mi papá abría la ventana del dormitorio y nos asomábamos , mamá, papá y yo a escucharlos, luego que terminaban, mi papá les regalaba una botella de sidra.
Las calles no tenían nombre. Para indicar una dirección se usaba como referencia algo destacado del pueblo: “al lado del almacén de Cuartas” o “enfrente de la panadería”.
Cuando llegaban cartas para la población todas eran llevadas a la “Estafeta Postal”, no había cartero, por lo que cada uno debía ir allí a preguntar si tenía correspondencia. Si por algún motivo no se podía ir, la correspondencia quedaba allí sin ser entregada.
Los que vivíamos en el pueblo no teníamos problemas pues dicha estafeta quedaba en el centro y era lugar de paso obligado, pero sí lo era para los pobladores del campo, por lo que acostumbraban venir una vez por semana y retirar su correspondencia.
Enfrente del la Estafeta Postal había un terreno baldío, que aún hoy existe, a ese lugar llegaban los circos. Siempre venían en época de primavera o verano. Los chicos del pueblo esperábamos con ansiedad esa época. Había función todos los días. Ibamos varias veces a verla, tal es así que algunos ya la sabíamos de memoria.
Estaban más o menos 20 ó 25 días. Venían 2 ó 3 por temporada. Nuestra mayor aventura era revisar todo el terreno después que se iba el circo, encontrábamos muchas cosas, ninguna de valor, pero para nosotros era el mayor tesoro que guardábamos de recuerdo.
Uno de los circos que llegó lo hizo a finales del verano, y como empezó la época de lluvia y el río Salado creció no pudo pasar por el camino, que era imposible de transitar, por lo que decidieron quedarse a pasar el invierno en el pueblo. Fue todo un acontecimiento para los pobladores. Realizaban funciones sólo los sábados y domingos por la tarde.
Los chicos que vivían en el circo comenzaron a ir a nuestra escuela. Una de las nenas, ingresó a mi grado, nos hicimos amigas, por lo que ella venía a jugar a mi casa o yo iba al circo a jugar. Fue para mi algo emocionante conocer un circo por dentro. Ella me dijo una vez que no le gustaba vivir en el circo, porque no tenía casa en un lugar, y nunca tenía amigos. Era la primera vez que estaban tanto tiempo en un sitio y que podía tener amigos. Cuando llegó la primavera prepararon todo y se fueron, nunca más volvió al pueblo. Nunca más la vi. Los habitantes del circo y el circo mismo ya eran parte del pueblo, se sintió un gran vacío cuando vimos como los carromatos se iban alejando, hacia una nuevo destino.
Jugaba en esa época con Ana Maria Ferri, con Delia Bruno, luego llegó al pueblo Norma Stagnaro que se agregó a nuestros juegos. Algunos años después Ana Ferri se mudó a la ciudad de Buenos Aires y quedamos las tres: Delia, Norma y Susana.
En el año 1955 mi madre fue nombrada directora de la escuela, por lo cual nos tuvimos que mudar a la casa que pertenecía a la escuela. Me gustó mucho vivir en esa casa, al lado de la escuela, poseía un terreno muy amplio y a la edad que tenía, siete años, consideraba que toda la escuela era mía; los sábados y domingos iba a jugar a las hamacas que había en el patio de la escuela, o en el patio donde está el mástil, que es de cemento alisado, donde aprendí a patinar. También entraba a las aulas y jugaba a la maestra, mi juego preferido era jugar a la “maestra”, estaba siempre escribiendo en el pizarrón.
Durante el verano, en las vacaciones, iban a visitarme mis primos, que vivían en Buenos Aires y en La Plata, se quedaban casi los tres meses, disfrutábamos esos días a pleno, toda la escuela era para nosotros o sino nos llevaban al Río Salado.
Como la escuela estaba algo alejada de los negocios y del centro del pueblo, yo realizaba los mandados en mi bicicleta, o iba a jugar con mis dos amigas que vivían en casas vecinas.
Me gustaban los bailes que realizaban en el Club Independiente, como ir al cine los días sábados en el mismo club.
Los días domingo llegaba un tren de La Plata, la diversión de ese día era ir por la tarde a la estación a ver los que llegaban y los que partían , o seguían viaje.
Cuando llegué a quinto grado, en el año 1957, mi madre fue trasladada, como directora a una escuela de Berisso, por lo tanto mi padre debió vender “La Competencia” y nos mudamos a la ciudad de La Plata, por ese motivo mi maestra de quinto grado María Sampallo y mis compañeros de grado me regalaron un libro de recuerdo, firmado por todos ellos. Pasaron ya 47 años de la partida del pueblo, pero aún conservo entre mis cosas más queridas ese libro, que me acompañó a lo largo de todos estos años, en los momentos buenos y malos de mi vida.
Fueron mis compañeros de ese último año en la escuela:
Néstor Oscar Di Pietro
José Miguel Pesce
Hugo Luis Colonna
Rodolfo Oscar Figueroa
Maria Ester Ventura
Carmen Rosa Correa
Isabel Castañares
Ester M. Piñeyro
Nilda H. Manga
Ana Teresa Rossi
Jorge O. Gabutti
Norberto R Hernández
Oscar Grasetti

Esa etapa de mi vida fue una de las mejores, siempre añoro la cordialidad de los vecinos, la solidaridad que había entre los pobladores.
Hace 48 años me fui del pueblo, el 19 de abril de 2005 regresé, después de tantos años. Sentí alegría y tristeza al mismo tiempo, sensaciones encontradas que no podría manifestar.
Comencé a caminar por esas calles en que jugué y recorrí infinidad de veces. Sentí un dolor inmenso, tantas casas abandonadas, tantas que ya no existían. El silencio del pueblo me aturdió. Pasaron por mi mente imágenes de los juegos que hacía en cada lugar del pueblo, en la plaza con mis amigos. Cada rincón era un recuerdo de mi infancia.
Nada es lo mismo, el pueblo cambió , yo cambié, de distinto modo los dos tuvimos alegrías, sufrimos pérdidas. Sin embargo lo seguiré llevando en lo profundo de mi corazón hasta el final de
mis días.




Regalo de mis compañeros. Año 1957


























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